
Pese al recorte de la Rendición de Cuentas, Colonización asegura que mantendrá la compra de tierras. “El Instituto no depende de los fondos del Estado”, afirmó Henry
3 de julio de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
Walter Hugo Abelenda, director de la firma consignataria que lleva su nombre, destacó el buen momento que atraviesa el mercado del ganado gordo, con valores históricamente altos y una industria que logró recuperar un mayor nivel de actividad, aunque advirtió que la garrapata sigue siendo una de las principales preocupaciones de los productores.
Abelenda señaló que durante dos semanas consecutivas la faena se ubicó cerca de las 45.000 reses, un volumen que permite a la industria frigorífica trabajar con mayor comodidad.
“Con faenas por debajo de las 40.000 reses la situación era mucho más complicada. Hoy la industria está en una zona de mayor confort porque logra distribuir mejor sus costos fijos”, explicó.
También indicó que las escasas lluvias registradas en parte del país generaron una oferta puntual de ganado, no porque existiera una gran disponibilidad, sino porque algunos productores decidieron vender animales antes de finalizar los verdeos.
En cuanto a los precios, sostuvo que el mercado continúa muy firme. Los novillos especiales cotizan entre US$ 5,50 y US$ 5,60 por kilo carcasa, mientras que las vacas gordas se ubican entre US$ 5,15 y US$ 5,30, manteniéndose especialmente demandadas las vacas pesadas.
Respecto a la vaquillona, explicó que, tras una leve corrección en la semana anterior, los valores volvieron a recuperarse debido a la fuerte competencia entre la industria destinada al abasto y los corrales de engorde que buscan animales para completar la cuota 481.
Ovinos: precios históricos, pero muy poca oferta
El consignatario afirmó que el rubro ovino atraviesa un excelente momento tanto por el valor de la carne como de la lana.
Destacó que recientemente se concretaron negocios de lana Merino a US$ 10 por kilo, mientras que todas las categorías de ovinos adultos mantienen una demanda muy firme, favorecidas además por la reapertura del mercado israelí para carne con hueso.
Sin embargo, lamentó que la escasez de animales limite las posibilidades comerciales.
“La oferta de ovinos es totalmente reducida y prácticamente residual. Muchos productores están reteniendo ovejas para recomponer el stock aprovechando la mejora de los precios”, comentó.
Mercado de campos con diferencias entre compradores y vendedores
Consultado sobre el mercado inmobiliario rural, Abelenda indicó que existe interés por adquirir campos, aunque los negocios son difíciles de concretar.
Según explicó, persiste una importante diferencia entre las expectativas de precio de los vendedores y lo que los compradores están dispuestos a pagar.
“El inversor hace los números con la realidad actual. Si el campo no genera una rentabilidad adecuada, simplemente decide no comprar, por más atractivo que sea el establecimiento”, señaló.
Remates con intensa actividad
En materia comercial, adelantó que el escritorio prepara su feria mensual del 16 de julio en la Rural de Florida, además de trabajar intensamente en la certificación de ganado para el próximo remate de Plaza Rural, que celebrará sus 25 años con importantes beneficios para compradores y vendedores.
También informó que continúan los remates de equinos de Sangre Pura de Carrera, tanto de forma conjunta entre distintos haras como en ventas individuales de producción.
Garrapata: una amenaza que preocupa al productor
Sobre la situación sanitaria, Abelenda aseguró que en la zona centro del país la incidencia de la garrapata aún es baja, aunque reconoció que existe una gran preocupación entre los productores.
Explicó que muchos establecimientos del sur analizan con extrema cautela la compra de haciendas provenientes de zonas afectadas para evitar cualquier riesgo sanitario.
“Hoy nadie quiere correr el riesgo. Se ha transformado casi en un tema psicológico, porque cuando la garrapata entra a un establecimiento es muy difícil erradicarla”, afirmó.
Como ejemplo, relató el caso de un productor que adquirió un campo en Tacuarembó y, tras el ingreso del parásito, perdió unas 150 reses en un período de cinco años, principalmente vacas preñadas, situación que finalmente lo llevó a decidir la venta del establecimiento, concluyó.





