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El exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, advirtió que la garrapata ya no puede considerarse un problema aislado de algunos establecimientos, sino un desafío sanitario de alcance nacional e incluso global, que requiere una nueva estrategia basada en evidencia científica y coordinación entre todos los actores de la cadena ganadera.
Mattos sostuvo que la expansión de Rhipicephalus microplus y de las enfermedades que transmite responde a un fenómeno que afecta a numerosas regiones subtropicales del mundo. Como ejemplo, mencionó la situación registrada en el norte de Nueva Gales del Sur, Australia, donde el incremento de los establecimientos afectados obligó a reforzar los programas oficiales mediante vigilancia epidemiológica, vacunación y manejo integrado.
El exjerarca señaló que esa región australiana se encuentra en una latitud similar a la del departamento de Artigas, lo que demuestra que el avance del parásito no es un fenómeno exclusivamente uruguayo, sino parte de una tendencia internacional.
En el caso de Uruguay, indicó que la problemática responde a múltiples factores, entre ellos el cambio climático, la elevada presión parasitaria regional, la mayor movilidad de animales, las transformaciones en los sistemas productivos, los cambios en la tenencia de la tierra y una menor coordinación territorial para ejecutar campañas sanitarias.
Mattos afirmó que la garrapata dejó de ser un problema exclusivamente predial y pasó a convertirse en un desafío para toda la cadena ganadera. En ese sentido, remarcó que ningún productor, por eficiente que sea, puede controlar por sí solo un parásito cuya dinámica también depende de la situación sanitaria de los establecimientos vecinos.
Asimismo, recordó que la experiencia internacional demuestra que no existe una única herramienta para enfrentar el problema. La vigilancia epidemiológica, la investigación, el uso responsable de acaricidas, el mejoramiento genético, la vacunación cuando corresponde y una estrecha coordinación entre productores, veterinarios, industria y servicios oficiales deben integrarse en una estrategia común.
Finalmente, destacó que Uruguay cuenta con una sólida tradición sanitaria y capacidades técnicas reconocidas internacionalmente, aunque advirtió que el escenario actual obliga a actualizar las estrategias de control.
“La garrapata no reconoce fronteras, límites departamentales, cambios de propiedad ni períodos de gobierno. Por eso, su control tampoco puede transformarse en una discusión política ni en la búsqueda de culpables. Solo será posible avanzar con una estrategia nacional basada en evidencia científica, cooperación y el compromiso de todos los actores”, concluyó.





