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7 de octubre de 2026La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM) avanzó durante la Expo Prado en una instancia de trabajo que puede resultar determinante para definir el futuro de la distribución de la cuota entre la Unión Europea y los países del bloque. El encuentro reunió a representantes de las gremiales de productores y de la industria frigorífica de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en una mesa que, según destacó el presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, permitió pasar de los intercambios informales a una discusión concreta entre los distintos actores de la cadena cárnica regional.
“Fue un avance muy importante porque veníamos prácticamente sin avances”, señaló Normey, quien explicó que la FARM ya había desarrollado un primer diagnóstico y mantenido diferentes conversaciones entre los países, pero que esta instancia permitió incorporar directamente a representantes de la industria y generar una dinámica de trabajo diferente.
Uno de los aspectos destacados fue precisamente la conformación de una mesa donde productores e industriales de los cuatro países pudieron discutir conjuntamente una problemática que involucra intereses diferentes. Para Normey, esa diversidad de posiciones no necesariamente constituye un obstáculo, sino que obliga a encontrar puntos de encuentro y a que cada país esté dispuesto a ceder parte de sus pretensiones para alcanzar un acuerdo.
En ese marco, quedó planteado el compromiso de que cada país mantenga una posición definida en las próximas semanas. “Eso genera la necesidad de que cada país trabaje, baje un poco a tierra y, sobre todo, vaya cediendo. Todos tenemos que ceder algo”, sostuvo.
Paraguay y la falta de información
Uno de los principales reclamos planteados en la reunión estuvo dirigido hacia Paraguay. Normey cuestionó que el país no esté proporcionando al resto de los integrantes del Mercosur información suficiente sobre la forma en que está trabajando con la cuota.
“La falta de información paraguaya no es sana ni buena”, afirmó el presidente de la Federación Rural, señalando que desde el Foro Mercosur de la Carne se generalizó el reclamo para que Paraguay pueda transparentar su situación y poner sobre la mesa los elementos necesarios para avanzar en una negociación regional.
La posición paraguaya ha planteado históricamente una distribución igualitaria, con un 25% para cada país. Sin embargo, Normey entiende que la realidad actual del mercado genera una situación que puede terminar perjudicando especialmente al propio Paraguay.
Según explicó, al no existir certezas sobre la disponibilidad efectiva de carne paraguaya para abastecer determinados negocios europeos, los importadores terminan buscando alternativas en Argentina y Uruguay. “Más tiene para perder en esto Paraguay”, sostuvo.
En ese sentido, considera que el escenario debería llevar a las partes a flexibilizar posiciones y buscar una solución que permita aprovechar de manera eficiente la cuota disponible.
Brasil y el desafío de una distribución regional
Otro de los puntos centrales de la discusión es la situación de Brasil frente al mercado europeo. Normey planteó que, si un país del Mercosur queda impedido de utilizar una cuota por razones sanitarias o para-arancelarias, esa participación no debería quedar inutilizada.
La propuesta apunta a que, ante una eventual imposibilidad de uno de los países para operar con Europa, el volumen correspondiente pueda ser utilizado por los otros integrantes del bloque que sí estén habilitados.
Para Normey, establecer un mecanismo de este tipo no solamente serviría para resolver la coyuntura actual, sino que permitiría generar una regla hacia el futuro.
“Cada vez que un país, por H o por B, no pueda operar con Europa, o esté restringido por Europa, eso debería automáticamente ser cedido a los otros tres”, explicó.
A su entender, una definición de esas características permitiría reducir tensiones dentro del Mercosur y evitar que cada negociación por la cuota se transforme en una disputa entre los socios.
Uruguay, cómodo en el presente pero con dudas hacia el futuro
Normey reconoció que Uruguay se encuentra actualmente en una posición favorable dentro del esquema vigente. El país cuenta con experiencia comercial, antecedentes y relaciones consolidadas con importadores europeos, lo que le permite aprovechar adecuadamente el sistema actual.
Sin embargo, advirtió que esa situación favorable no necesariamente garantiza que el escenario se mantenga en el mediano y largo plazo.
El principal riesgo, según su análisis, es que el sistema termine otorgando un poder excesivo a los importadores europeos y a las grandes compañías multinacionales que participan de la comercialización.
“Hoy estamos cómodos operando”, señaló, pero consideró que una mirada de largo plazo obliga a pensar en mecanismos que otorguen mayor previsibilidad a los países productores.
Normey cuestionó además la diferencia entre el grado de organización que tiene la Unión Europea para distribuir internamente sus propias cuotas y la falta de criterios comunes dentro del Mercosur.
Recordó que, cuando se negoció el acuerdo entre ambos bloques, el Mercosur otorgó a Europa una determinada cantidad de productos, mientras que Europa hizo lo propio con el Mercosur. Sin embargo, mientras la Unión Europea tiene establecidos criterios para distribuir sus cuotas entre sus 27 países miembros, el Mercosur continúa discutiendo internamente cómo distribuir las suyas.
Para el dirigente rural, esa diferencia evidencia una falta de madurez institucional del bloque sudamericano.
“Ellos tienen un sistema de criterios establecido. El grado de evolución y madurez que tienen es abismalmente diferente al que tenemos nosotros”, sostuvo.
Un desafío que va más allá de la cuota
Para Normey, la discusión actual debería servir como una oportunidad para que el Mercosur avance hacia una mayor coordinación interna.
El dirigente entiende que el bloque enfrentará en los próximos años nuevas negociaciones comerciales con terceros mercados y otros bloques, y que resultará muy difícil negociar en conjunto si los propios integrantes no logran establecer reglas claras para resolver sus diferencias.
“Mercosur va a negociar con Canadá, con Japón y con otros mercados. No podemos estar permanentemente en estos tironeos”, advirtió.
En su visión, un bloque comercial necesita generar confianza entre sus propios integrantes. Eso implica aceptar que en determinadas negociaciones algunos países tendrán que ceder para que el conjunto pueda obtener mejores resultados.
“Ceder no hay otra. No podemos agarrarnos de lo mínimo que nos da la herramienta Mercosur”, afirmó.
La negociación por la cuota aparece así como una prueba concreta para medir la capacidad del Mercosur de funcionar como un verdadero bloque comercial. Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay llegan a la discusión con realidades productivas y comerciales diferentes, pero también con una oportunidad común: aprovechar de manera más eficiente el acceso preferencial al mercado europeo.





