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28 de abril de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
La muerte del productor y agrimensor Álvaro Hiriart en el departamento de Flores no solo generó conmoción en el medio rural, sino que volvió a exponer con crudeza una problemática estructural que el sector viene denunciando desde hace décadas: la proliferación de perros sueltos y la ausencia de soluciones efectivas.
A través de un comunicado cargado de dolor e indignación, la Federación Rural fue categórica. “El tema perros sueltos viene desde hace demasiado tiempo”, señala el texto, que apunta tanto a la omisión de los propietarios como a la falta de acción del Estado.
La gremial plantea, además, una serie de interrogantes que reflejan el nivel de hartazgo en el sector: “¿Dónde está la solución que se viene reclamando hace años? ¿Cuándo van a tomar dimensión de lo grave que es este problema? ¿Qué más tiene que pasar?”.
El documento también pone el foco en un elemento particularmente sensible: la reiteración de denuncias previas por parte de la víctima, sin que ello derivara en soluciones. “Su partida genera mucha conmoción, porque realmente fue una injusticia”, concluye.
Un problema “fuera de control” y naturalizado
En diálogo con el presidente de Federación Rural, Rafael Normey, profundizó en el diagnóstico.
“Estamos viendo la punta de un iceberg. Esto no es nuevo, pero se ha agravado y hoy estamos llegando a situaciones límite”, afirmó.
Normey advirtió que Uruguay enfrenta una sobrepoblación canina “totalmente fuera de control”, visible tanto en áreas urbanas como rurales. “Vas por cualquier parte del país y ves perros: en los pueblos, en los caminos, en el campo. Incluso jaurías. Y lo más preocupante es que lo hemos naturalizado”.
El dirigente enumeró las múltiples consecuencias: pérdidas productivas, afectación a la fauna autóctona, siniestros de tránsito, riesgos sanitarios y situaciones de inseguridad para la población. “Un niño, un anciano, una embarazada… cualquiera puede estar expuesto. Y los hechos ocurren permanentemente”, advirtió.
Para Normey, el trasfondo del problema es político y cultural. “No hay una sensibilización correcta. Las soluciones tienen costos políticos y hoy nadie los quiere asumir”, sostuvo, al tiempo que cuestionó la falta de resultados del Instituto Nacional de Bienestar Animal.
El Congreso en Salto: una instancia clave para “no esquivar temas”
En este contexto, la Federación Rural se prepara para su Congreso anual, que se realizará en mayo en Salto y que contará con la participación de autoridades nacionales, incluyendo la presencia prevista del presidente de la República y el Congreso de Intendentes sesionando en paralelo.
Para Normey, la instancia será determinante: “Estos son los ámbitos donde no se puede escapar ningún tema. Y este, sin duda, va a estar arriba de la mesa”.
El dirigente explicó que el Congreso no es un evento aislado, sino la culminación de un proceso de construcción colectiva que comienza semanas antes, con la gira precongreso. “Si ese proceso previo se hace bien, el Congreso se vuelve mucho más efectivo, con discusiones que realmente llevan a claridad y a propuestas concretas”, señaló.
La gira precongreso: una radiografía del interior productivo
En esa línea, la reciente gira realizada por distintas regiones del país dejó, según Normey, una “predigestión” de los temas que preocupan a la federada.
“Es un trabajo muy rico. No solo por los planteos, sino por el contacto directo con productores, con directivos, con gente que se arrima, con autoridades locales. Eso fortalece a la institución y le da mucho más sentido al Congreso”, explicó.
Del recorrido surge una combinación de problemáticas estructurales y realidades regionales bien marcadas. En el litoral agrícola, particularmente en la zona de Dolores, la sequía y sus consecuencias económicas dominaron la agenda. “Ahí el foco estuvo en los daños agronómicos y en cómo eso impacta en lo financiero, que es lo que se viene”, indicó.
Más hacia el centro del país, emergieron con fuerza los temas financieros, la caminería rural y aspectos sanitarios y burocráticos que afectan el funcionamiento cotidiano de los productores.
En Tacuarembó la garrapata ocupó un lugar central, concentrando buena parte de las discusiones. “Se llevó dos terceras partes de la reunión”, detalló Normey, destacando la participación de técnicos, veterinarios y referentes como Marcelo Cortés, en un abordaje “desde todos los ángulos”.
En el este y noreste, en tanto, la realidad mostró otras urgencias. La seguridad rural volvió a aparecer con fuerza, junto con una problemática que genera creciente preocupación: el pastoreo de animales en la vía pública.
“Es un tema que está tomando una dimensión importante. Genera problemas sanitarios, de convivencia, de malezas, de garrapata. Nos sorprendió el grado al que se está llegando”, sostuvo.
Además, destacó la alta participación de productores en puntos como Fraile Muerto, donde las reuniones fueron “multitudinarias y muy efervescentes”, reflejando un clima de creciente inquietud.
Cercanía, representatividad y presión
Normey valoró especialmente el contacto cara a cara que permite la gira. “Siempre aparece gente nueva, productores que no conocías, autoridades que se arriman. Eso es muy gratificante y hace que la Federación sea más cercana, más unida y, por lo tanto, más útil”.
Esa construcción colectiva será la base sobre la cual se estructuren las ponencias que llegarán al Congreso, donde se espera no solo debatir, sino también delinear estrategias para incidir en la agenda pública.





