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En el marco de la inauguración de la Expo Melilla 2026, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, realizó un discurso con fuertes definiciones en defensa del sector agropecuario, cuestionamientos a ciertas corrientes ambientalistas y un llamado al gobierno a generar condiciones más favorables para la producción.
Ferber sostuvo que existe una visión distorsionada sobre el impacto del agro, particularmente en temas como el uso del agua, los cultivos extensivos y los transgénicos. En ese sentido, afirmó que “los árboles consumen agua como cualquier otro sistema natural” y remarcó que, tras más de dos décadas de expansión agrícola en Uruguay, los suelos continúan mostrando niveles crecientes de productividad cuando las condiciones climáticas acompañan.
En relación al cultivo de soja, señaló que no existen fundamentos agronómicos que lo ubiquen como más perjudicial que otros cultivos extensivos, destacando además que, al tratarse de una leguminosa, no requiere fertilización nitrogenada. También aseguró que la presión de fitosanitarios es comparable a la de otros sistemas productivos.
El presidente de la gremial fue crítico con lo que definió como “dogmas” instalados en la discusión pública, incluyendo cuestionamientos a los cultivos transgénicos. Recordó que tecnologías de este tipo han sido claves en avances médicos, como la producción de insulina desde la década de 1980, y atribuyó parte de las resistencias a “miedos promovidos por intereses que quedaron rezagados en la carrera tecnológica”.
En otro tramo, Ferber hizo referencia a la discusión global sobre el cambio climático, mencionando al exvicepresidente estadounidense Albert Gore y cuestionando predicciones que, a su juicio, no se cumplieron. Si bien aclaró que no se niega el fenómeno del calentamiento global, advirtió sobre las consecuencias de enfoques “apocalípticos” en la producción de alimentos.
Asimismo, planteó preocupación por el enfoque de algunos organismos internacionales, señalando que mientras aumenta el hambre en el mundo, el debate se concentra excesivamente en las emisiones ambientales, dejando en segundo plano la necesidad de incrementar la producción de alimentos.
En clave local, Ferber reafirmó el respaldo del sector al crecimiento económico como herramienta para atender los problemas sociales, subrayando que el 78% de las exportaciones de bienes del país tienen origen agropecuario. En ese marco, planteó la “obligación moral y empresarial” de maximizar la producción, gestionando adecuadamente el impacto ambiental.
También apuntó contra la “estructura estatal” por lo que consideró una tendencia a obstaculizar la producción mediante regulaciones y burocracia. Como ejemplo, cuestionó el plan de uso y manejo de suelos, señalando que, a 15 años de su implementación, no existen evaluaciones objetivas sobre su efectividad.
El dirigente advirtió que las trabas a nuevas inversiones, como proyectos de riego, encierres de ganado o tambos estabulados, generan no solo pérdidas económicas para los empresarios, sino también afectan el empleo en oficios vinculados y reducen ingresos para el Estado, con impacto indirecto en las políticas sociales.
Finalmente, Ferber destacó el rol de instancias como la Expo Melilla para generar intercambio y soluciones a los desafíos productivos, y puso a la gremial “a la orden del gobierno” para contribuir al desarrollo nacional con foco en las personas.
“Debemos producir más, cuidando y potenciando nuestros recursos, pero sin poner piedras en el camino que limiten el trabajo y el desarrollo”, concluyó.






