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            La campaña de verano avanza con mejores perspectivas de precios y el desafío de las condiciones climáticas

            21 de octubre de 2026

            Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto

            Con la campaña de invierno prácticamente finalizada y los cultivos de verano ingresando en una etapa clave de implantación y desarrollo, la agricultura comienza a transitar un nuevo ciclo productivo. Las perspectivas de precios para la soja y el maíz generan expectativas favorables, aunque el comportamiento del clima y la capacidad de anticiparse a los problemas serán determinantes para alcanzar buenos resultados.

            El ingeniero Álvaro Mazzilli, técnico de Agrocentro, analizó el panorama agrícola, las dificultades que dejó el invierno, el avance de las siembras de verano y las recomendaciones de manejo para los próximos meses. También se refirió a la evolución de las pasturas y al impacto de los buenos valores de la ganadería sobre las decisiones de inversión de los productores.

            Un invierno complicado para los cultivos
            La campaña de invierno estuvo condicionada por un conjunto de factores climáticos que afectaron el desarrollo de los cultivos. Las bajas temperaturas y, especialmente, la escasez de horas de sol durante varios períodos incidieron sobre el crecimiento de las plantas, retrasando su evolución.

            «Fue un año complicado. Tuvimos pocas horas de sol, que es precisamente lo que necesitan los cultivos, y eso condicionó bastante el desarrollo», explicó Mazzilli.

            El técnico indicó que estas condiciones no solamente se observaron en los cultivos agrícolas, sino también en las pasturas y los verdeos, cuya producción de forraje se vio limitada durante buena parte del invierno.

            En el caso de la colza, las primeras implantaciones tuvieron un comportamiento favorable, mientras que las siembras posteriores encontraron mayores dificultades. Las lluvias registradas durante mayo complicaron los trabajos y generaron problemas de implantación, con diferencias importantes entre chacras y fechas de siembra.

            En el norte del país, donde las condiciones de implantación resultaron más complejas, el potencial de algunos cultivos podría ser algo menor en comparación con otras zonas. No obstante, el escenario mantiene expectativas de una cosecha razonable, siempre que los precios acompañen y las condiciones permitan completar el ciclo productivo.

            El maíz tiene prácticamente toda el área sembrada
            Con la mirada puesta en la campaña de verano, Mazzilli señaló que la siembra de maíz se encuentra prácticamente finalizada. Sin embargo, el proceso estuvo lejos de ser sencillo.

            Las abundantes precipitaciones registradas durante los meses previos dificultaron la preparación de las chacras, especialmente en suelos que presentan mayores exigencias de manejo. Posteriormente, la falta de humedad y el endurecimiento de los terrones también complicaron las labores.

            «Se empezó a secar y se complicó desarmar ese terrón que queda duro. Pero, con todos esos problemas, hoy los cultivos están implantados», señaló.

            El técnico explicó que, al momento de la entrevista, los maíces recorridos ya presentaban entre tres y cuatro hojas, ingresando en una etapa en la que comienzan a definirse las intervenciones para el control de malezas y las primeras aplicaciones de urea.

            A partir de esta instancia, la temperatura y la disponibilidad de agua serán fundamentales para sostener el crecimiento y permitir que los cultivos expresen su potencial.

            «Ahora lo que precisamos es temperatura y que siga lloviendo, pero sin eventos fuertes y seguidos», afirmó Mazzilli.

            Además de las necesidades de agua, manifestó su preocupación por la posibilidad de otros episodios de granizo y vientos intensos, fenómenos que pueden generar daños importantes y afectar el resultado final de la campaña.

            La soja encuentra mejores perspectivas económicas
            En el caso de la soja, las expectativas también son favorables desde el punto de vista de los precios. Mazzilli destacó que los valores considerados al momento de planificar la campaña se ubicaban entre US$ 90 y US$ 100 por encima de los registrados a igual momento del año anterior.

            Esa diferencia mejora los números del cultivo y permite que muchos productores encaren la nueva zafra con mayor confianza.

            Las tareas preparatorias incluyen el control anticipado de malezas, especialmente en chacras que vienen de cultivos de cobertura o verdeos. En algunos establecimientos también se evalúan intervenciones sobre el suelo para generar condiciones adecuadas para la siembra.

            De todas formas, el técnico advirtió que las perspectivas económicas deben acompañarse de una planificación agronómica adecuada. La disponibilidad de humedad, la evolución de las temperaturas y el comportamiento de las precipitaciones determinarán buena parte de las decisiones que deban tomarse durante las próximas semanas.

            El objetivo es llegar a la implantación con las chacras preparadas y los cultivos en condiciones de desarrollarse rápidamente, reduciendo la exposición a situaciones climáticas adversas.

            Semillas, tratamientos y oportunidad de las aplicaciones
            Uno de los principales conceptos que transmitió Mazzilli fue la necesidad de anticiparse a los problemas y mejorar la eficiencia en cada intervención.

            En campañas con condiciones climáticas variables, la calidad de la semilla y su tratamiento adquieren especial importancia. El técnico recomendó trabajar con materiales de buena calidad, utilizar tratamientos fungicidas adecuados y evaluar, cuando corresponda, la incorporación de promotores de crecimiento que contribuyan a favorecer una emergencia rápida y un buen establecimiento.

            A partir de allí, el seguimiento del cultivo resulta fundamental para actuar oportunamente frente a malezas, insectos y enfermedades.

            «En estos años complicados tenemos que ir ganándole a las etapas, no especular demasiado y ser más eficientes cuando entramos a trabajar», sostuvo.

            La recomendación apunta a evitar demoras innecesarias en las aplicaciones, especialmente cuando existen condiciones favorables para la aparición de malezas o cuando se detectan problemas sanitarios que requieren una respuesta rápida.

            En ese contexto, las herramientas tecnológicas también amplían las posibilidades de manejo. Mazzilli destacó la disponibilidad de aplicaciones aéreas mediante aviones y drones, que pueden resultar de gran utilidad ante determinadas emergencias, aunque impliquen un costo adicional para el productor.

            El criterio, explicó, debe ser evaluar cada situación y utilizar las herramientas disponibles para proteger el potencial productivo del cultivo.

            En cuanto a las variedades, señaló que existe una oferta de materiales con tecnologías que brindan protección frente a determinadas plagas, como la lagarta. Esa ventaja, sin embargo, no elimina la necesidad de realizar un seguimiento permanente y mantener el control de malezas.

            Las pasturas se recuperaron tras las lluvias
            La situación forrajera también formó parte del análisis. Las pasturas permanentes y los verdeos atravesaron un invierno con dificultades de crecimiento, en buena medida por la falta de radiación solar y las bajas temperaturas.

            Mazzilli explicó que, en algunos casos, los productores encontraron buenos volúmenes iniciales de pasto, pero con una recuperación más lenta de lo esperado después del pastoreo. La falta de luz limitó la capacidad de rebrote y condicionó el aprovechamiento de los recursos forrajeros.

            Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar con las lluvias y el aumento de las temperaturas registrados entre fines de julio y agosto.

            «Después que empezó a llover y tuvimos un poquito de temperatura, cambió el campo, cambiaron los verdeos. Empezó a empujar todo», indicó.

            La recuperación permitió mejorar la disponibilidad de forraje y generó mejores perspectivas para el manejo de los sistemas ganaderos durante la primavera y el verano.

            El técnico también destacó que algunos productores ya están planificando la implantación de nuevas praderas permanentes para el próximo año. En esos casos, resulta importante ajustar las cargas y manejar los campos de manera de evitar un exceso de pasto de verano que pueda dificultar la preparación de una buena cama de siembra.

            La planificación anticipada permite ordenar el manejo del ganado, administrar la disponibilidad de forraje y llegar a la próxima implantación en mejores condiciones.

            Los precios ganaderos impulsan nuevas inversiones
            El contexto favorable de los precios de la carne constituye otro factor que está alentando las decisiones de inversión en los establecimientos ganaderos.

            Para Mazzilli, la posibilidad de obtener mejores ingresos por la producción de carne genera incentivos para invertir en pasturas, mejorar la alimentación y aumentar la eficiencia de los sistemas.

            No obstante, advirtió que el control de la garrapata continúa siendo una preocupación importante, tanto por las dificultades de manejo como por los costos que implica para los productores.

            Desde Agrocentro, el asesoramiento técnico busca acompañar estas decisiones, evaluando las necesidades de cada establecimiento y las alternativas disponibles para mejorar la producción.

            Mazzilli remarcó que el trabajo conjunto entre productores y técnicos resulta fundamental para aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado, sin perder de vista los riesgos climáticos y sanitarios.

            La nueva campaña agrícola y ganadera comienza así con expectativas alentadoras en materia de precios, pero con la necesidad de mantener una planificación cuidadosa. La implantación, el seguimiento de los cultivos, el manejo oportuno de malezas y enfermedades y la administración de los recursos forrajeros serán aspectos centrales para transformar esas perspectivas en resultados productivos.

            Finalmente, el técnico recordó que el equipo de Agrocentro se encuentra a disposición de productores y clientes para brindar asesoramiento y acompañar las decisiones técnicas durante el desarrollo de la campaña.

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