
La campaña de verano avanza con mejores perspectivas de precios y el desafío de las condiciones climáticas
21 de octubre de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
La Cooperativa Agraria Limitada de Salto (Calsal) celebró su Asamblea General Ordinaria, instancia en la que se presentó el balance de actividades y los resultados económicos del ejercicio, en un año complejo para la institución, tanto por la situación de algunos rubros agropecuarios como por los importantes daños ocasionados por el fenómeno climático del pasado 18 de julio. La reunión también dejó planteado el desafío de fortalecer la participación de los socios, especialmente de las nuevas generaciones.
Al no presentarse ninguna lista para la renovación de autoridades, el presidente Ángel Lombardo y los demás integrantes de la directiva continuarán al frente de la cooperativa.
En diálogo con Actualidad Agropecuaria, la gerente de Calsal, Adriana Nobre, señaló que la asamblea se desarrolló con normalidad, aunque manifestó su preocupación por la escasa concurrencia de socios. “Somos 450 socios y normalmente es un número reducido el que nos acompaña. Este año, como son los 70 años de Calsal, pensábamos que nos iban a acompañar más”, expresó.
La gerente remarcó la importancia de que los socios se involucren tanto en la operativa diaria como en estas instancias institucionales, donde la cooperativa presenta los resultados de su gestión y rinde cuentas sobre las actividades desarrolladas durante el año.
Un ejercicio con resultado negativo
Nobre confirmó que el ejercicio cerró con números negativos, pese a que las ventas medidas en dólares crecieron más de un 35% y también aumentó el margen comercial.
La principal dificultad, explicó, está vinculada al incremento de los costos en moneda nacional, entre ellos salarios, aportes al BPS y energía, en un contexto de dólar cercano a los $ 40. “Por más que vendamos en dólares, al transferir eso a moneda nacional para pagar todos esos gastos, la plata no rinde”, resumió.
A ese escenario se suman las dificultades que atravesaron algunos cultivos. Mientras la ganadería presenta un momento favorable, la agricultura depende de la evolución del clima y de las condiciones que permitan levantar la cosecha de invierno, con la expectativa de obtener buenos rendimientos y precios que permitan a los productores cumplir sus compromisos financieros.
Los daños del 18 de julio y el proceso de reconstrucción
Uno de los temas centrales de la asamblea fue el impacto del fenómeno climático del 18 de julio, que provocó importantes destrozos en las instalaciones de Calsal.
Según explicó Nobre, el evento afectó especialmente las conexiones de las norias y los redlers de la planta del By Pass de las Rutas 3 y 31, así como estructuras y techos de los silos. También se perdió mercadería y hubo granos que se mojaron al quedar expuestos tras la voladura de techos, sin que fuera posible retirarlos rápidamente debido a los daños en los sistemas de extracción.
La cooperativa ya cuenta con las cotizaciones de los trabajos y equipos necesarios para recuperar la infraestructura, en un proceso que demandará una inversión importante. Algunas de las maquinarias deben fabricarse a pedido y tienen plazos de entrega de aproximadamente 120 días.
Calsal cuenta con cobertura del Banco de Seguros del Estado y mantiene contactos con la institución para avanzar en la recuperación. También recibió el acompañamiento del Banco República, que financia a la cooperativa, y de la Intendencia de Salto.
Nobre destacó especialmente la solidaridad recibida de otras empresas del sector, que ofrecieron sus instalaciones para almacenar granos, así como de proveedores de Uruguay, Argentina y Brasil que se pusieron a disposición para colaborar.
“Estamos de pie y vamos a salir adelante”, afirmó. La gerente señaló que las áreas de raciones, semillas y el molino de arroz no sufrieron daños directos de la misma magnitud, lo que permitió mantener la actividad, aunque con dificultades operativas para trasladar los granos almacenados. El objetivo es completar la reconstrucción y llegar en condiciones a la próxima zafra de verano.
Una cooperativa que sostiene 68 puestos de trabajo
La importancia de Calsal trasciende su actividad comercial. Actualmente, la cooperativa cuenta con 68 trabajadores, a los que se suma una amplia red de servicios y proveedores vinculados a su funcionamiento, además de su papel en el financiamiento y abastecimiento de los productores.
“Somos 68 personas que trabajamos acá, o sea, 68 familias que vivimos de esto”, subrayó Nobre, quien insistió en la necesidad de continuar produciendo y recuperar gradualmente el terreno perdido tras el temporal.
Lombardo continúa al frente de la institución
Por su parte, el presidente Ángel Lombardo confirmó que, al no presentarse una lista alternativa, la actual directiva continuará en funciones.
El titular de Calsal consideró que la escasa participación de los socios es un aspecto que la institución debe revisar. “No sé si es que no sabemos comunicar o cuál es el tema. Este año tenemos el plan de comunicar un poquito más para ver qué es lo que nos está fallando”, indicó.
Durante la asamblea también se realizaron presentaciones técnicas sobre las novedades del año, incluida una nueva variedad de raigrás, y se expusieron imágenes de los daños ocasionados por el fenómeno climático.
Al analizar el escenario agropecuario, Lombardo señaló que existe un contraste entre los rubros. La ganadería vacuna y ovina atraviesa un buen momento de precios, pero ese escenario no se traduce plenamente en la actividad de la cooperativa, debido al bajo volumen de comercialización de lana, ovinos y otros productos vinculados al sector.
En cambio, la agricultura enfrenta incertidumbre luego de las dificultades climáticas del último verano y ante las perspectivas para la cosecha de invierno.
“Esperemos que esta cosecha nos dé una ventana para levantar lo que hay, porque existen buenas perspectivas para los cultivos de invierno”, concluyó.







