
Firmeza en la reposición y cautela en el gordo: la lectura de Walter Hugo Abelenda
2 de abril de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
El conflicto en Medio Oriente continúa generando efectos a nivel global y Uruguay no escapa a esa realidad. Uno de los impactos más directos se está dando en el precio de los fertilizantes, especialmente la urea, insumo clave para la producción agrícola y forrajera en la zafra de invierno.
En diálogo, el ingeniero Santiago Raffo gerente comercial de insumos de Megaagro/Calvase, explicó los factores que están detrás de esta suba sostenida y las implicancias para el productor.
“El conflicto lleva más de un mes y ha generado incertidumbre creciente. Más allá del petróleo, en esa región se concentra entre el 30% y el 40% de la producción mundial de urea, ya que se utiliza el gas asociado a la extracción petrolera para su elaboración”, señaló.
Raffo explicó que, a diferencia de otros episodios, la suba no ha sido abrupta sino progresiva: “Se ha ido consolidando escalón tras escalón. No fue de un día para el otro, pero sí firme, y eso responde a la duración del conflicto y a las dificultades logísticas que se han ido acumulando”.
Además, advirtió que aun si el conflicto se resolviera en el corto plazo, el mercado ya presenta consecuencias: “Hay un daño hecho en términos de producción, logística y disponibilidad que no se va a corregir inmediatamente”.
En cuanto a referencias actuales, indicó que la urea azufrada ronda los 870 dólares por tonelada en el norte del país, aunque con variaciones según condiciones comerciales.
“Es un precio de hoy. Ayer podía ser menos y mañana puede ser más. El mercado está muy dinámico”, afirmó.
El impacto no se limita a este fertilizante. Según Raffo, el encarecimiento del petróleo y los problemas logísticos también están afectando a otros insumos, incluidos los agroquímicos: “Al inicio eran solo costos de transporte, pero hoy ya hay dificultades de abastecimiento y materias primas, incluso desde China”.
El escenario es complejo, especialmente para la agricultura. “El sector agrícola venía golpeado, con precios bajos para cultivos de invierno como trigo, cebada y colza, lo que deja al productor en una posición más débil frente a este aumento de costos”, explicó.
En cambio, la ganadería y la lechería enfrentan una realidad diferente: “Si bien la urea sube, los buenos precios de la carne permiten sostener cierto margen y continuar con estrategias de fertilización, aunque con mayor cautela”.
Disponibilidad: sin alarma, pero con cautela
Sobre el abastecimiento, Raffo fue claro: “No hay abundancia, pero tampoco un faltante crítico. Se esperan embarques en abril y mayo, aunque puede haber algún desfasaje puntual”.
En ese sentido, recomendó previsión: “No es para salir desesperados, pero sí para planificar y no dejar decisiones para último momento”.
En paralelo, las recientes lluvias han generado un cambio positivo en el ánimo del productor, especialmente en zonas que venían castigadas.
“Se dio un impulso muy bueno para la siembra de verdeos, avenas y praderas. Estamos viendo una zafra forrajera muy activa”, destacó.
En este contexto, subrayó la importancia de optimizar el uso de nutrientes: “Hoy más que nunca hay que ser eficientes con el nitrógeno”.
También resaltó alternativas como el uso de fosforita, que mantiene precios estables y presenta ventajas económicas y ambientales, así como la incorporación de leguminosas en los sistemas productivos.
Finalmente, Raffo planteó que el contexto actual obliga a repensar estrategias: “La inclusión de leguminosas, los cultivos de servicio como el Lupino o la Vicia Villosa, y los puentes verdes ganan protagonismo. Hoy la ganadería está ayudando a sostener sistemas agrícolas, algo que no siempre ocurre”.
Y concluyó: “Este puede ser el año de las pasturas. Hay un cambio en la lógica productiva que vale la pena aprovechar”.





