Un caso de ganadería de precisión en Uruguay

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Hace unos días visitamos con un grupo de productores, y a pedido de ellos, el establecimiento El Ñapindá de la familia Echenique Ortega integrante del grupo CREA “La Gran 7” y de la AUGAP (Asociación Uruguaya de Ganaderos del Pastizal); subida una imagen de esa visita a una red social, la primera reacción de @fororural fue: “que bien le haría a la ganadería tener más Diegos Echeniques”; eso motivó escribir este artículo. En realidad, hace 16 años que conozco ese establecimiento muy de cerca y fui generando la idea de que, si debemos protocolizar la ganadería del Uruguay, ahí hay un buen modelo. El resultado productivo y lo que se ve en el campo están en plena concordancia y lo avalan, no en un año, sino en la estabilidad que muestra la gráfica n°1.

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Gráfica n°1.- Evolución del resultado productivo en Ñapindá en los últimos 9 años. Datos de la Ing Agr Cristina Lalinde (asesor CREA La Gran 7)

 

La familia vive en el campo y de la producción del campo y este objetivo es claro y explícito. Y esto es una primera consideración importante; el productor está encima de la jugada, y no “a distancia”.

Se trata de un ciclo completo o incompleto abierto a compras, de acuerdo a las circunstancias climáticas y/o de mercado. El primer fusible en un ciclo completo es no terminar el novillo y desde hace un tiempo producir un novillo para vender a quien hace “cuota 481” (línea roja) arroja los mejores y más estables precios implícitos*; adicionalmente la mayor eficiencia de conversión se da en este sistema que toma un ternero bien criado y lo transforma en un novillo joven en crecimiento sin entrar en la fase de engorde.

El desarrollo del establecimiento partió de 3 potreros en 1997, campos brutos y degradados de una agricultura triguera de la década del 50 y sojera de los 80. Hoy posee más de 80 potreros y la idea es seguir subdividiendo.

El sistema productivo se compone de subsistemas que tienen su área y sus recursos forrajeros asignados en una planificación de otoño. Esto permite evaluar los mismos cada año, su productividad, su margen bruto y eliminar la posibilidad de subsidios entre ellos.

La Cría:

Se realiza a campo natural; un solo lote, a veces dos, rotan en 8 potreros, de los cuales la mitad han sido promovidos con Lotus subbiflorus cv “El Rincón”; la clave es las vacas angus y brangus todo el año en excelente estado de forma de obtener altos niveles de preñez, terneros de 130 a 140kg son destetados, estructuralmente, todos a fines de enero a bajo costo y con tiempo suficiente para que las vacas de descarte salgan gordas en otoño; la carga es de 0.65 vacas/ha, que al pesar 470 kg equivale a 0.80 UG/ha. El destete “temprano” no se realiza con el objetivo de preñar vacas sino de darles “estado” para el invierno.

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Foto n°1.- Vacas a campo natural en excelente estado.

Recría de terneros/as:

El ternero es la categoría más eficiente en transformar suplemento en crecimiento; los terneros se acostumbran a comer concentrado al destete y comen a razón del 1% del peso vivo durante 120 días de mayo a agosto (1% real o sea pesando los animales y corrigiendo el % de materia seca del suplemento utilizado), lo que sumado a campos mejorados o praderas de más edad garantizan un crecimiento sostenido y ganancias moderadas en su primer invierno y muy buenas en la primavera. Terneros y terneras se manejan juntos siempre que no haya que diferenciar la alimentación, pues cuantos menos lotes mejor. Los suplementos son elegidos en base a la disponibilidad comercial y precio, ajustando una dieta equilibrada en energía y proteína de acuerdo a la pastura.

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Foto n°2.- Integrantes del grupo Mariscala observan como los terneros pasan de parcela.

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Foto n° 3.- Esquema sencillo de suplementación; el “trencito” de comederos se traslada junto con los terneros de parcela a parcela; la clave es la sencillez y que tengan “espacio” suficiente para comer todos con comodidad.

Recría de la vaquillona:

Si bien la meta es llegar a los 2 años al peso de entore, normalmente la ternera de 15 meses ya está en los 280 a 300kg, porque la clave en generar un vientre fértil está en su primer año. En este contexto la vaquillona de sobreaño y hasta su servicio es una categoría de mínima prioridad y como tal se le asignan los recursos forrajeros de menor producción y calidad.

La recría de la hembra continúa luego de preñada la misma, pues ese vientre preñado sigue creciendo; esto se hace en un subsistema llamado “sistema 2” (hace referencia al potrero original n° 2), famoso en el grupo CREA La Gran 7 que integra Diego, pues hace 16 años que las vaquillonas preñadas y hasta su segunda preñez se manejan en el mismo lugar. Ese sistema hace años es un campo con Lotus Rincón dividido en 9 potreros y las vaquillonas rotan cada 5 a 7 días, por lo que los descansos son entre 40 y 56 días; estos descansos sistemáticos durante tantos años han provocado el milagro de transformar campos degradados en campos de 140kg carne por há.

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Foto n° 4.- Vaquillonas preñadas próximas a parir, sobre campo natural mejorado.

La vaquillona entorada con angus, obviamente, y en esas condiciones, pare sin problema, y destetada precozmente, se preña por segunda vez rápidamente; las pocas que fallan en este lote o en cualquiera de los otros, salen del sistema; la vaca que falla no se vuelve a entorar.

Invernada:

Esta fase es muy importante en la empresa, pues define el producto final a vender y su precio; se le asigna las praderas de mejor disponibilidad/calidad para que sea una actividad eficiente que permita no sólo aprovechar los mejores precios, sino que sea rápida, para liberar área de pradera buena para la generación siguiente y/o eventualmente comprar terneros, categoría más eficiente aún. Lo importante es tener buenas ganancias promedio para lograr un novillo gordo a los 2 años, o eventualmente un novillo para vender a un corral de cuota 481 con el mayor peso posible. Las ganancias promedio arrancando de un ternero de 180kg al 30 de junio son de entre 550 y 600 gramos diarios en todo el período hasta su venta.

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Foto n°5.- Novillos de 1 a 2 años (cola de la generación), comiendo excelente pastura de 4° año en agosto de 2016.

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Foto n°6.- Las praderas más viejas con ya 7 años y mucha Festuca, se intentan renovar con un mínimo laboreo que promueva el banco de semillas y/o con la incorporación de leguminosas.

 

Los 7 Pilares de la ganadería: las claves del éxito del Sistema Ñapindá:

  1. Pastoreo rotativo en todo el campo.
  2. – División de los animales en pocos lotes que pastorean sistemas independientesasignados previamente.
  3. – Campos naturales promovidos con Lotus Rincón y fosforita.
  4. – Uso de Festuca en las praderas para darles balance y sobre todo duración.
  5. Suplementación estratégica; darle lo que los animales necesitan de acuerdo a los objetivos propuestos.
  6. Hacer las cosas simples-sencillas.
  7. Trabajo en grupo CREA.

Foro Rural.