
El invierno encuentra a la ganadería del Litoral Norte con buena disponibilidad de forraje y sólidos niveles de preñez
24 de junio de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
La ganadería uruguaya volvió a dar una señal contundente de fortaleza en la cría. El Taller de Diagnóstico de Gestación Bovina del INIA, realizado el pasado martes en la Sociedad Rural de Durazno, confirmó un porcentaje de preñez promedio de 81,1% a nivel nacional, resultado obtenido a partir de la evaluación de más de 300.000 vientres en todo el país.
La cifra ratifica una tendencia que se viene consolidando en los últimos años y que, según los técnicos, refleja una ganadería cada vez más eficiente, capaz de sostener elevados índices reproductivos incluso en contextos climáticos adversos.
La Ing. Graciela Quintans, una de las referentes históricas del taller, destacó que el trabajo desarrollado durante más de dos décadas permitió alcanzar un nivel de análisis sin precedentes.
“Estamos demostrando un gran nivel de maduración de la información. Hace cinco años decidimos unificar todos los datos en una sola base y este año pudimos realizar análisis estadísticos mucho más robustos que nos permiten poner números a muchas hipótesis que veníamos manejando desde hace tiempo”, explicó.
Quintans señaló que el resultado obtenido adquiere aún más relevancia si se considera que durante el verano se registraron situaciones climáticas muy diferentes entre el norte y el sur del país. Sin embargo, los datos no mostraron diferencias significativas en los niveles de preñez.
“Lo que ocurrió fue que los productores incrementaron el manejo para mitigar los efectos de la falta de lluvias. Hoy tenemos herramientas para medir eso y comprobar que las decisiones tomadas permitieron atravesar esos períodos difíciles sin impactos importantes en los resultados reproductivos”, afirmó.
Cuatro años por encima del 80%
Uno de los datos más destacados presentados en el taller es que en los últimos cinco años Uruguay superó el 80% de preñez en cuatro oportunidades. Incluso durante la histórica sequía de 2023 el porcentaje alcanzó el 71%, un nivel considerado muy satisfactorio dadas las circunstancias.
Para Quintans, esto demuestra que las tecnologías de manejo han sido adoptadas de manera creciente por los productores.
“En años climáticamente favorables se mantiene el orden del rodeo y se aplican las tecnologías de base. Cuando aparecen dificultades se recurre a medidas más intensivas para sostener los resultados. Eso permite amortiguar los impactos y mantener la productividad”, sostuvo.
El fin de los “serruchos”
Uno de los conceptos más relevantes surgidos del análisis de la información acumulada en los últimos años es que la cría uruguaya parece estar dejando atrás los tradicionales “serruchos” productivos, caracterizados por fuertes oscilaciones entre años buenos y malos.
Según el análisis presentado durante el taller, existe una creciente estabilidad en los resultados reproductivos, con una menor variabilidad entre ejercicios. Esto refleja que cada vez más productores aplican manejos similares y logran resultados consistentes.
“El sector está logrando eliminar los serruchos”, fue una de las conclusiones destacadas durante la jornada, mostrando que la adopción de tecnologías y la mejora en la toma de decisiones están consolidando una base productiva más estable y resiliente.
Más eficiencia y mejores decisiones
Consultada sobre si estos resultados permiten hablar de una ganadería más eficiente, Quintans fue categórica.
“Claro que sí. La eficiencia es el manejo adecuado de los recursos y hoy vemos productores que utilizan mejor el pasto, los animales y las herramientas disponibles para obtener más producto con los mismos recursos”, señaló.
La especialista recordó además que cuando comenzó este trabajo, hace 24 años, la cría bovina tenía menor protagonismo dentro de la investigación y la extensión agropecuaria.
“Éramos un grupo de personas apasionadas por la cría que queríamos aportar información para mejorar los resultados. Hoy vemos una actividad consolidada y con productores que hacen muy bien las cosas”, afirmó.
La importancia de revisar los toros
Otro de los temas abordados durante el taller fue la revisación sanitaria y funcional de los toros, una práctica que ha ganado terreno en los últimos años, aunque todavía presenta margen de crecimiento.
“Cada vez más productores entienden la importancia de revisar los reproductores antes del entore. Muchas veces recién se toma conciencia cuando aparece un problema importante y se pierde un año reproductivo por enfermedades o fallas funcionales”, explicó Quintans.
La técnica remarcó que una adecuada evaluación de los toros constituye una herramienta fundamental para reducir riesgos y proteger los resultados obtenidos mediante un correcto manejo de las vacas.
El desafío de aumentar el destete
Mirando hacia adelante, Quintans señaló que el principal objetivo pasa por seguir incrementando los porcentajes de destete, combinando altos niveles de preñez con menores pérdidas entre la gestación y el destete.
“Hay una gran oportunidad para trabajar sobre las mermas. Primero hay que medirlas, saber cuánto se pierde y después actuar cuando los números muestran que existe margen de mejora”, sostuvo.
También destacó la necesidad de lograr una mayor participación de pequeños productores en la generación de información, ya que actualmente la mayor parte de los datos provienen de establecimientos de mayor escala.
Sanidad y sostenibilidad
Entre los desafíos futuros también aparecen los problemas sanitarios, especialmente vinculados a la expansión de la garrapata y las enfermedades asociadas, como la tristeza parasitaria.
“Es un tema que preocupa y que requiere mucho trabajo de investigación y soluciones prácticas para los productores”, advirtió.
Al mismo tiempo, resaltó que el crecimiento de la productividad debe ir acompañado por mayores exigencias en bienestar animal, cuidado de los recursos naturales y sostenibilidad de los sistemas productivos.
Camino a otra gran generación de terneros
Con un porcentaje de preñez nacional del 81,1%, Uruguay se encamina nuevamente hacia una destacada generación de terneros, con expectativas de superar los tres millones de nacimientos.
“Parecería que sí, por suerte”, respondió Quintans al ser consultada sobre esa posibilidad.
Un resultado que confirma el buen momento de la cría nacional y que vuelve a demostrar que, detrás de cada punto de preñez, existe un proceso de mejora continua basado en información, manejo y decisiones cada vez más eficientes.
Foto: Álvaro Aguiar.





