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28 de julio de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
Nicolás Pino: “El campo nos une” y reclama reglas claras para transformar el potencial agropecuario en desarrollo
En la inauguración de la 138.ª Exposición Rural de Palermo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina destacó el aporte económico del sector, volvió a reclamar la eliminación definitiva de las retenciones y planteó una agenda de competitividad basada en infraestructura, financiamiento, tecnología y apertura de mercados.
Con la mirada puesta en el presente, pero también en los próximos años, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, inauguró oficialmente la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional con un discurso que combinó balance institucional, reclamos sectoriales y una fuerte apuesta al futuro del campo argentino.
La ceremonia tuvo además un significado especial para la institución, que este año celebra sus 160 años de trayectoria. Pino reivindicó ese legado y destacó el papel que productores de todo el país han desempeñado a lo largo de generaciones, construyendo una diversidad productiva que abarca desde las carnes y lanas de la Patagonia hasta los granos de la Pampa Húmeda, las economías regionales y las distintas producciones ganaderas.
“Cultivar el suelo es servir a la Patria”, recordó el dirigente, retomando una frase vinculada a la propia identidad histórica de la Rural y que, según sostuvo, mantiene plena vigencia en la Argentina actual.
El campo como motor de la economía
Uno de los ejes centrales del mensaje estuvo vinculado al peso económico del sector agropecuario. Pino sostuvo que las cadenas productivas del campo generan actualmente más de US$ 83.000 millones para la economía argentina, considerando la agricultura, la ganadería y las producciones regionales.
Desde esa perspectiva, defendió la necesidad de generar condiciones que permitan liberar todo el potencial productivo del sector.
En ese sentido, volvió a cuestionar el sistema de retenciones a las exportaciones y aseguró que desde 2002 el campo aportó unos US$ 215.000 millones por ese concepto a las arcas del Estado.
El presidente de la SRA valoró las reducciones implementadas durante la actual administración y sostuvo que los recursos que permanecieron en manos de los productores fueron destinados rápidamente a nuevas inversiones en genética, pasturas, maquinaria y mejoras productivas.
Para Pino, el resultado de esa reinversión demuestra que el sector responde cuando cuenta con mejores condiciones. Por eso, planteó una definición contundente: las retenciones deben desaparecer “por ley y para siempre”.
“Confíen en el campo. El campo nunca los va a dejar de a pie”, afirmó.
Una agenda de competitividad
El dirigente rural reconoció avances de la política económica nacional, especialmente en materia de reducción de la inflación, equilibrio fiscal, estabilidad cambiaria y apertura de mercados.
Sin embargo, señaló que todavía existen importantes desafíos estructurales que deben ser atendidos para consolidar un proceso de crecimiento sostenido.
Entre ellos mencionó la presión tributaria, la infraestructura, los caminos rurales, la conectividad, la educación, la salud y la seguridad.
Pino cuestionó particularmente aquellos impuestos y tasas que, según su visión, no se traducen en obras y servicios para quienes producen. También advirtió sobre el impacto del denominado “costo argentino” y sostuvo que mejorar la infraestructura vial y de comunicaciones no debe ser considerado un gasto, sino una inversión estratégica.
Los caminos rurales, remarcó, no sólo son fundamentales para sacar la producción, sino también para garantizar que las familias que viven en el interior puedan acceder a la educación y a los servicios de salud.
El desafío de producir más y mejor
En otro tramo de su discurso, Nicolás Pino planteó que la Argentina tiene capacidad para dar un salto productivo de gran magnitud.
Según sus estimaciones, con las condiciones adecuadas el país podría incrementar en un 50% la producción de cereales y oleaginosas, sumar un millón de toneladas de carne, duplicar el área forestada y aumentar en 2.000 millones de litros la producción de leche.
Ese crecimiento, sostuvo, podría generar unos US$ 20.000 millones adicionales por año.
Pero advirtió que el futuro no puede construirse bajo los mismos parámetros del pasado. La expansión de la frontera productiva tiene límites y, por lo tanto, el desafío pasa por producir con mayor eficiencia y sustentabilidad, utilizando mejor el agua, el suelo, los insumos, la energía y el conocimiento.
En ese escenario, la tecnología ocupará un papel decisivo.
Agricultura de precisión, inteligencia artificial, drones, sensores, automatización, robótica, genética avanzada y trazabilidad digital fueron mencionados como parte de una nueva revolución agropecuaria que ya está transformando los sistemas productivos a nivel mundial.
Para Pino, la conectividad será una herramienta indispensable para reducir costos, mejorar rendimientos y vincular al productor con los mercados internacionales.
Financiamiento y acceso a mercados
El presidente de la Rural también puso el foco en la necesidad de contar con un sistema financiero capaz de acompañar las inversiones de largo plazo que requiere el sector.
Sostuvo que el crecimiento productivo necesita líneas de crédito con plazos adecuados y tasas compatibles con las posibilidades de cada actividad.
“Un crédito que no se puede pagar no es un crédito: es una quiebra asegurada”, afirmó.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de que la producción argentina pueda acceder a los mercados internacionales bajo reglas competitivas y con estándares cada vez más exigentes.
La huella de carbono, la deforestación, el bienestar animal, la inocuidad y la trazabilidad forman parte de las nuevas condiciones que determinan el acceso a los principales destinos comerciales.
En este escenario, Pino sostuvo que la producción argentina tiene fortalezas para competir internacionalmente y que el desafío consiste en demostrar esas ventajas con herramientas concretas.
Ambiente y producción
El discurso también dedicó un capítulo especial a la cuestión ambiental y al mercado de carbono.
Pino defendió el rol de los productores en la generación de servicios ecosistémicos a través del manejo de los suelos, los pastizales y los árboles, así como mediante prácticas destinadas a combatir la erosión y favorecer la captura de carbono.
La posición de la SRA, explicó, es que esos servicios deben ser reconocidos como parte de los derechos de los propietarios de la tierra.
En paralelo, destacó el trabajo institucional realizado en materia de sostenibilidad y la creación del Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal Argentina, como herramienta para que los productores puedan acceder a nuevas oportunidades de financiamiento y competir bajo los estándares internacionales.
Una Rural federal y con mirada hacia el futuro
En el tramo institucional de su discurso, Pino realizó un balance de la gestión de la Sociedad Rural Argentina y destacó el proceso de federalización desarrollado durante los últimos años.
Según señaló, la dirigencia de la entidad recorrió más de un millón de kilómetros para estar cerca de los productores y conocer de primera mano las distintas realidades productivas del país.
También destacó el fortalecimiento económico de la institución, la modernización de sus estructuras y la recuperación de espacios históricos.
La formación de jóvenes y la incorporación de nuevas generaciones a la dirigencia rural fue otro de los puntos destacados. Para Pino, el recambio generacional constituye una condición indispensable para garantizar la continuidad de la institución.
“El campo nos une”
Hacia el cierre, el presidente de la Sociedad Rural Argentina buscó alejar al sector agropecuario de cualquier lógica de confrontación con otras actividades económicas.
Afirmó que el campo no debe ser considerado un sector aislado ni limitarse a su papel como generador de divisas. Por el contrario, planteó la necesidad de articularlo con la energía, la minería, la industria del conocimiento y el turismo para construir una estrategia integral de desarrollo nacional.
“El campo nos une”, concluyó.






