
Camba Pytá colocó el 100% de la oferta en Chiflero con un promedio de US$ 6.990 por toro
10 de octubre de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
El mercado ganadero atraviesa un momento de expectativas favorables, con una demanda firme por reproductores, productores dispuestos a invertir en genética y perspectivas auspiciosas para el negocio de la carne. Así lo analizó Gerardo Zambrano, quien destacó la importancia de la reposición de los rodeos y la creciente convicción de que mejorar la genética es una inversión que genera resultados económicos.
En el marco de la zafra de reproductores, el presidente de Zambrano & Cía., se mostró conforme con el desarrollo de los remates y consideró que existen fundamentos para esperar una demanda sostenida. “Yo siempre digo que los toros de los remates no alcanzarían para reponer lo que se precisa en todo el rodeo del país”, señaló, al referirse a la necesidad de incorporar reproductores y mejorar los rodeos de cría.
En ese contexto, sostuvo que la demanda continuará respondiendo y que serán las propias condiciones del mercado las que determinen los valores. Además, expresó su satisfacción por los resultados obtenidos en las actividades recientes, con expectativas de que la zafra mantenga el dinamismo.
Genética, inversión y crecimiento del rodeo
Zambrano destacó especialmente el cambio de mentalidad que observa entre los productores, cada vez más conscientes del impacto de la genética en la productividad y la rentabilidad de los establecimientos.
“Para mí, lo importante es el reconocimiento a la genética que Uruguay tiene, en la raza que sea. Y lo otro importante es que ya hay una convicción total de que poner genética en un rodeo de cría realmente da rédito por lo que se produce”, afirmó.
Recordó que históricamente la cría fue uno de los eslabones más postergados de la cadena ganadera, con niveles de rentabilidad inferiores a otras actividades del sector. Sin embargo, entiende que el escenario actual, con valores estimulantes para los terneros, genera condiciones para que los criadores inviertan en mejorar sus rodeos y aumentar el pie de cría.
“Hoy los precios de los terneros son lo suficientemente estimulantes como para hacer la inversión en genética que hay que hacer”, subrayó.
A esto se suma un panorama favorable para la carne, con analistas que proyectan un período de buenos precios para los próximos años. Esa perspectiva, indicó, entusiasma al productor agropecuario y particularmente al ganadero, que suele reaccionar rápidamente ante las señales del mercado.
“Estamos dentro de una línea muy buena en la genética, muy buena la demanda y muy buenas perspectivas para adelante, sin duda”, resumió.
Más vientres y nuevas estrategias de reproducción
El interés por aprovechar el momento también se refleja en las decisiones que están tomando los propios criadores, que buscan incrementar sus existencias y fortalecer la capacidad productiva de sus establecimientos.
Zambrano comentó que, al igual que muchos productores, también está aumentando el pie de cría. Como ejemplo, adelantó que realizará una experiencia de inseminación a los 15 meses con un lote de terneras Angus negras que presentan un destacado desarrollo.
“Todos los criadores, y me incluyo, en realidad estamos aumentando el pie de cría”, explicó, al describir la decisión de trabajar con terneras que actualmente pesan alrededor de 320 kilos.
La experiencia representa una nueva estrategia dentro de su establecimiento, impulsada por la intención de aprovechar el potencial genético de los animales y acelerar el crecimiento del rodeo de cría.
Para Zambrano, esta tendencia ayuda a explicar el interés que despiertan los remates de reproductores y la firmeza de la demanda. Con una ganadería que encuentra incentivos para producir más terneros y mejorar sus resultados, la inversión en genética vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones de los establecimientos.
Un mercado que busca estabilidad
En su análisis, Zambrano también se refirió al mercado de haciendas y al reciente ajuste de los valores del ganado gordo. Consideró que la baja respondió, en buena medida, a una decisión de la industria frente a una oferta limitada.
“Yo creo que todo el tema de la baja de los ganados gordos era un poco una estrategia, porque ya no era un problema de precio. Pagaban, subían de a poquito por semana y los ganados no estaban”, explicó.
Según sostuvo, la industria aprovechó para hacer una pausa y ordenar su funcionamiento, aunque la escasez de oferta continúa siendo un factor determinante. En ese escenario, mencionó valores en el entorno de US$ 5,80 por kilo para el novillo y US$ 5,50 para la vaca.
De todas formas, consideró que el mejor escenario para toda la cadena sería alcanzar una mayor estabilidad, con una oferta que permita normalizar la faena y trabajar con menos presión sobre los frigoríficos.
“Lo mejor sería una estabilidad en los precios, que apareciera el ganado y que la industria trabajara lo más cómoda posible”, señaló.
Finalmente, manifestó su expectativa de que la primavera contribuya a mejorar la disponibilidad de ganado terminado y permita equilibrar el funcionamiento de la cadena.





