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19 de agosto de 2026El departamento de Durazno presenta una situación compleja frente a la presencia de garrapata común del bovino, aunque desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) entienden que existen condiciones para revertir el escenario. Así lo señaló el Dr. Carlos Fuellis, coordinador del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata de la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG), durante una charla realizada en la Sociedad Rural de Durazno.
Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
El técnico explicó que, con excepción de la séptima sección policial, correspondiente a La Paloma, que presenta una situación compleja por la gran presencia de la parasitosis, el resto del departamento presenta, en menor medida, ciertas dificultades vinculadas a la presencia de garrapata.
Según indicó, existen actualmente numerosos focos en áreas consideradas presuntamente limpias. “La doctora Luzardo señalaba que hay 83 focos en la zona presuntamente limpia del departamento de Durazno”, afirmó.
Para Fuellis, el problema debe ser entendido como una situación territorial. Cuando aparece un predio afectado, existe la posibilidad de que otros establecimientos de la zona también estén comprometidos y todavía no hayan sido identificados.
“Cuando un predio está con el problema, cuando está seleccionado por la garrapata, es un tema de zona, de barrio. Puede haber algún lindero también complicado que nosotros todavía no hayamos identificado”, explicó.
La biología del parásito constituye además un desafío importante. Si bien científicamente se habla de una supervivencia de aproximadamente nueve meses en la fase no parasitaria, existen trabajos que señalan que la garrapata puede sobrevivir hasta 13 meses fuera del huésped.
En ese contexto, Fuellis entiende que Durazno presenta una oportunidad para avanzar en el control. “Tenemos la oportunidad de volver, de torcerle el codo a la garrapata y volver a que la mayoría del departamento sea libre, como administrativamente desde el punto de vista sanitario corresponde”, sostuvo.
Recuperar los controles de tránsito
Uno de los aspectos centrales planteados durante la charla fue la necesidad de fortalecer los controles sanitarios en los puntos de tránsito de ganado.
Fuellis aclaró que no se trata simplemente de que los puestos hayan sido eliminados, sino de que actualmente existen dificultades en varios puntos estratégicos. A nivel nacional, explicó, los puestos que están funcionando efectivamente son Paso del Puerto, sobre la ruta 3, y Paso de los Toros, aunque este último presenta una dificultad particular debido a un bypass ubicado aproximadamente dos kilómetros antes del puesto.
“Muchos camiones pasan por el bypass y no van al puesto de control”, explicó.
Por ese motivo, dentro del plan de lucha contra la garrapata se plantea revitalizar los controles y, en algunos casos, reubicar los puestos para recuperar su efectividad.
También mencionó la situación de Mercedes, donde el puesto dejó de funcionar luego de un incendio; Baygorria, donde se prevé instalar un contenedor para realizar controles; y otros puntos como San Gregorio, Picada Oribe y distintos pasos vinculados al tránsito entre departamentos.
En el caso de Paso de los Toros, Fuellis fue categórico respecto a la necesidad de encontrar una solución al bypass: “Hay que reubicarlo”.
La estrategia no se limitará, sin embargo, a los puestos permanentes. El coordinador del plan señaló que una de las principales apuestas será reforzar los controles aleatorios de tránsito carretero en coordinación con el Ministerio del Interior y Policía Caminera.
“Instalarnos un par de horas en un lugar donde no haya peligro, tener los camiones parados y revisar documentación, sanidad, garrapata u otro tipo de cuestiones sanitarias”, explicó.
El movimiento de ganado sigue siendo un punto clave
Fuellis reconoció que, desde el punto de vista administrativo e informático, los movimientos de ganado cuentan con mecanismos de control establecidos. Cuando un animal se traslada desde una zona con presencia de garrapata hacia una zona limpia, debe cumplir determinadas exigencias sanitarias y contar con la documentación correspondiente, además de la responsabilidad de un veterinario de libre ejercicio.
Sin embargo, sostuvo que los controles complementarios siguen siendo necesarios.
“Somos uruguayos, no somos anglosajones. Yo creo que contribuye a evitar la dispersión del problema”, afirmó.
El técnico evitó señalar responsabilidades individuales y prefirió hablar de la necesidad de fortalecer el sistema. En ese sentido, advirtió que existen movimientos de ganado que pueden realizarse sin la guía correspondiente, lo que elimina controles veterinarios y sanitarios que son fundamentales para evitar la propagación del parásito.
La fauna silvestre no es el principal factor
Consultado sobre el papel de la fauna silvestre en la transmisión de la garrapata, Fuellis relativizó su importancia dentro del programa oficial.
Explicó que el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata trabaja específicamente sobre la garrapata común del bovino, cuyo huésped principal y más eficiente para completar su ciclo biológico es precisamente el bovino.
Caballos, ovinos, carpinchos, jabalíes o ciervos axis pueden portar ejemplares de la garrapata común del bovino, pero no presentan las mismas condiciones biológicas para que el parásito complete su ciclo de manera óptima.
“Desde el punto de vista del trabajo de la campaña, no tiene la importancia que a veces en nuestras conversaciones le damos”, sostuvo.
Garrapata y residuos: un problema comercial para Uruguay
Uno de los puntos que Fuellis considera de mayor preocupación es la relación entre la presencia de garrapata y el riesgo de residuos de productos veterinarios en los alimentos.
Recordó que el antiguo grupo interinstitucional de lucha contra la garrapata había utilizado, durante el período 2017-2018, una consigna que resumía esa preocupación: controlar la garrapata para reducir el riesgo de residuos en la carne.
La explicación es directa: cuanto mayor es la prevalencia de la parasitosis, mayor es también la cantidad de tratamientos que realizan los productores y, por lo tanto, aumenta la posibilidad de que alguna práctica termine generando un resultado no conforme.
“No necesariamente hablamos de toxicidad, sino de resultados no conformes que están establecidos por los acuerdos comerciales con nuestros clientes”, explicó.
El problema, además, no se limita a la carne. Fuellis mencionó casos vinculados a productos lácteos y señaló que recientemente se han registrado situaciones relacionadas con residuos de closantel en leche y manteca en Rusia.
Por eso, insistió en la importancia de respetar estrictamente las indicaciones de uso de cada producto veterinario.
“Cada producto tiene una etiqueta donde especifica todas las características de uso. Tratamos de convencer a que todos los productores cumplan con esos detalles y recomendaciones”, indicó.
“Los tiempos de espera están respaldados técnicamente”
Ante la consulta sobre casos en los que productores aseguran haber respetado los tiempos de espera e igualmente se detectaron residuos, Fuellis defendió la base técnica de las recomendaciones oficiales.
Explicó que las recomendaciones sobre tiempos de espera de los garrapaticidas son elaboradas por el Departamento de Medicamentos Veterinarios y Registro, y que la información se sustenta tanto en el dossier técnico presentado por los laboratorios como en las pruebas realizadas por los organismos correspondientes.
“Cada número, cada tiempo de espera está respaldado por esa información”, afirmó.
Fuellis reconoció que la biología no permite descartar absolutamente todas las situaciones particulares, pero señaló que las recomendaciones oficiales tienen un respaldo técnico y científico.
En cambio, advirtió sobre los riesgos de los tratamientos sistemáticos y sucesivos con diferentes principios activos. La utilización reiterada de productos, incluso alternándolos semanalmente, puede generar escenarios muy difíciles de evaluar.
“Es una situación que es inmedible para cualquier administración, para cualquier país”, sostuvo.
Investigación y sanciones ante resultados no conformes
Cuando se detecta un residuo por encima de los parámetros establecidos, se inicia una investigación administrativa.
Fuellis explicó que el Programa Nacional de Residuos Biológicos controla diferentes tejidos y productos y establece los parámetros correspondientes. Ante un resultado no conforme, se produce una intervención que implica un bloqueo del envío del establecimiento a faena durante 90 días, mientras se desarrolla la investigación.
Durante ese período, el productor tiene derecho a explicar las circunstancias que pudieron haber generado el resultado y las autoridades analizan la información para determinar las responsabilidades correspondientes.
El coordinador del plan remarcó que la prioridad continúa siendo la educación sanitaria, pero advirtió que también deben aplicarse sanciones cuando corresponda.
“Creemos fervientemente en la educación sanitaria, pero también es necesario marcar las sanciones cuando correspondan”, afirmó.
Según explicó, la normativa vigente contempla intervenciones por 90 días y sanciones económicas, cuyo alcance depende de si se trata de un caso reincidente o no.
Entrevista: Alvaro Aguiar.





