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20 de agosto de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
Las precipitaciones de las últimas semanas están generando dificultades crecientes para la agricultura del norte del país. El exceso de humedad está condicionando la evolución de los cultivos de invierno, especialmente por las dificultades para ingresar a las chacras, realizar aplicaciones sanitarias y, próximamente, levantar las cosechas. A esto se suma el desafío de concretar en tiempo y forma la siembra de los cultivos de verano.
El Ing. Álvaro Mazzili, técnico de Agrocentro, señaló que el escenario actual “no es muy alentador”, aunque destacó que los cultivos de invierno tuvieron, en general, buenas implantaciones.
“Arrancando por las implantaciones que tuvimos en algunas chacras, fueron muy buenas. Lo que fue temprano, tanto de colza como de trigo, tuvo una buena implantación. Después se trancaron algunas resiembras en colza, sobre todo por exceso de lluvia”, explicó.
Según Mazzili, las distintas ventanas de buen tiempo permitieron avanzar parcialmente, aunque sin resolver completamente los problemas generados por la humedad. “Tuvimos una ventana de cuatro o cinco días en la que se pudo hacer algo, no mucho, pero el panorama hoy no es muy alentador”, sostuvo.
El desafío sanitario
Uno de los principales puntos de atención está relacionado con las enfermedades que pueden aparecer cuando se combinan humedad y temperaturas más elevadas.
El técnico explicó que ya se realizaron tratamientos fungicidas durante las primeras etapas de los cultivos y que actualmente se evalúa el momento adecuado para realizar nuevas aplicaciones.
“Estamos con el fungicida de floración, evaluando cuándo se puede llegar a hacer. Cuando empiece a mejorar, habrá que recorrer fuerte todo lo que es trigo y cebada por el tema de manchas”, indicó.
Aunque normalmente este tipo de problemas comienza a cobrar mayor importancia hacia mediados de septiembre, las condiciones actuales obligan a mantener una vigilancia especial.
“Donde levante un poco la temperatura y humedad va a sobrar, así que va a haber que estar arriba de eso”, advirtió Mazzili.
Cosechar para poder sembrar
El principal desafío de la agricultura norteña, sin embargo, no está solamente en el manejo sanitario. Para Mazzili, el punto crítico será conseguir levantar la cosecha de invierno y liberar las chacras para poder avanzar con la próxima campaña.
“Creo que hoy el principal problema o desafío que vamos a tener es tratar de levantar la cosecha y con calidad. Eso es lo más importante que tenemos en proceso”, afirmó.
La situación adquiere especial relevancia frente a las perspectivas de un escenario climático más húmedo durante la primavera y el verano por la inminente llegada del fenómeno del Niño.
“Después va a ser un año con estos cambios que surgieron. Si hay un cultivo en proceso que se siembra después de que se levante, en septiembre, donde haya una ventana, hay que tratar de sembrar todo lo que se pueda de maíz”, explicó.
En el norte, además, las características de los suelos agregan complejidad. “Nuestros suelos son bastante arcillosos, bastante pesados, y vamos a tener ventanas cortas. Hay que pegarle en el ojo para poder implantar. Va a ser desafiante y hay que ser cauteloso”, señaló.
Más maíz y una mirada puesta en la soja
Dentro de la planificación de la próxima zafra, Mazzili observa una tendencia hacia una mayor presencia de cultivos de verano, particularmente maíz, mientras que la soja también mantiene interés entre los productores.
“Hay una tendencia un poquito más a hacer algo más de cultivo de verano, un poquito más para el lado del maíz. Hace que un poquito más haya algo de soja también, que ya venía acompañada por el aumento de precio que tuvo, aunque después terminó bajando”, explicó.
Pero la decisión definitiva estará condicionada por la posibilidad de concretar la cosecha de invierno en tiempo y forma.
“El apuro, la ansiedad por levantar, romper campo, emparejar para volver a sembrar. Son costos que se van sumando y no nos vamos a olvidar que, por lo general, el número acá en el norte es bastante fino, más en un año complicado”, remarcó.
Nuevos híbridos y materiales adaptados
El escenario climático también está llevando a ajustar la elección de materiales y las estrategias de manejo.
En maíz, Agrocentro viene trabajando con nuevos híbridos, incluyendo materiales que presentan características de mayor tolerancia frente a problemas asociados a enfermedades transmitidas por la chicharrita.
“Estamos con algunos materiales nuevos, unos híbridos nuevos que estuvimos desarrollando con algunos productores. Hay un híbrido que salió con una ventaja de tener un buen comportamiento frente a lo que es la enfermedad transmitida por la chicharrita”, explicó.
La elección puede adquirir mayor relevancia si las condiciones obligan a retrasar las fechas de siembra.
“Te da un seguro en el caso de que se empiecen a atrasar las siembras”, señaló.
En soja, en tanto, Mazzili destacó la importancia de una buena cura de semilla para reducir problemas de implantación asociados a hongos durante las primeras etapas del cultivo.
El comportamiento de los precios de los granos y de los insumos será otro factor determinante para las decisiones de los productores.
Mazzili indicó que los fertilizantes nitrogenados habían registrado una baja, aunque posteriormente volvieron a subir y actualmente muestran cierta tendencia a estabilizarse.
“Esto depende de una bomba que explote en algún lado del mundo y nos coletea. Al ser tomadores de precio, nos afecta en todo”, resumió.
En cuanto a los costos agrícolas, estimó que un cultivo de maíz o soja puede ubicarse aproximadamente entre US$ 900 y US$ 1.100 por hectárea, considerando servicios contratados y sin incluir el costo de la renta.
A un precio de US$ 200 por tonelada, el maíz necesitaría rendimientos del entorno de 5.000 kilos por hectárea para alcanzar ese nivel de costos.
“En maíz capaz es un poquito más probable sacar esos 5.000 kilos y tener un negocio un poco más cerca acá en la vuelta, en el norte”, explicó.
En soja, en cambio, estimó un punto de referencia cercano a los 1.700 kilos por hectárea, aunque advirtió que ese cálculo no contempla el flete hasta el destino.
“Hay que ponerlo en Palmira con un destino solo, entonces el número a veces no se vuelve tan tentador”, sostuvo.
La colza, que en los últimos años ha ganado superficie impulsada por buenos precios y rendimientos, mantiene expectativas favorables para la presente campaña.
“Algunas chacras venían un poco atrasadas, pero se emparejaron con ese veranillo y esas precipitaciones”, indicó Mazzili.
Sin embargo, la cosecha también será un desafío. A diferencia del trigo, donde eventualmente un grano que no cumple determinadas condiciones industriales puede encontrar una alternativa en la alimentación animal, la colza tiene como principal destino la cosecha para comercialización industrial.
“Va a ser un desafío también. Es un cultivo que hay que tener bastante cuidado en la cosecha y esperemos que acompañe, porque la verdad que el productor en el norte por lo general viene castigado, siempre viene peleándola atrás”, señaló.
Buen momento para la ganadería y las pasturas
Mientras la agricultura enfrenta dificultades operativas por el exceso de agua, el escenario para la ganadería aparece con una lectura considerablemente más positiva.
Mazzili destacó el buen desempeño de la campaña forrajera, con buenas implantaciones y un otoño favorable.
“Lo que fue la zafra forrajera fue muy buena. Fue una zafra que arrancó antes y, por suerte, ganar peso acompañó y sigue acompañando”, afirmó.
Las condiciones actuales también permiten proyectar una primavera-verano con una buena disponibilidad de forraje.
“Vamos a entrar con una primavera-verano con un buen volumen, con las praderas bastante buenas como vienen y todo lo que se implantó este año viene progresando”, sostuvo.
Si bien el exceso de agua genera dificultades para las tareas y para algunas actividades ganaderas, Mazzili recogió una frase habitual entre los productores: “El productor ganadero prefiere esto antes que la seca”.
Un año para ser cautelosos
El común denominador de la próxima campaña será, según el técnico, la necesidad de ajustar las decisiones a ventanas climáticas cada vez más determinantes.
Además de los problemas para implantar, el exceso de humedad puede favorecer la aparición de malezas, insectos y enfermedades, por lo que el seguimiento de los cultivos será clave.
“Si viene temperatura y humedad va a ser un año complicado de malezas. También, por lo general, son años complicados de insectos”, explicó.
Sin embargo, Mazzili entiende que existen herramientas para enfrentar buena parte de esos problemas.
“Para todo lo otro, por lo general tenemos soluciones, hay mecanismos que se pueden manejar. El principal problema, pensando en los anuncios, sería tratar de implantar los cultivos”, concluyó.
Desde Agrocentro, el técnico destacó además el trabajo conjunto con los productores y la incorporación permanente de nuevas tecnologías, semillas y materiales adaptados a los desafíos productivos.
“Se viene desarrollando tanto en pasturas, con materiales resistentes a enfermedades que han aparecido en los últimos años, como con los maíces nuevos y muy buena tecnología. Apostamos siempre a estar codo a codo con los productores y acompañando con buenos materiales”, afirmó.





