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            Blasina: “Si no tenemos problemas de inocuidad, no veo razones para que estos precios de la carne bajen”

            10 de septiembre de 2026

            El Ing. Eduardo Blasina visitó Salto junto a representantes de Megaagro, en el marco de una recorrida por el norte del país, y analizó el escenario que atraviesa el sector agropecuario, con especial énfasis en los valores de la carne, las oportunidades comerciales que abre el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, el desafío sanitario de la garrapata, las perspectivas para los cultivos y el impacto de la geopolítica y el cambio climático.

            Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto

            Blasina señaló que el actual escenario ganadero aparece “más consolidado” que meses atrás y recordó que, si bien en oportunidad del Congreso de la Federación Rural había planteado una visión alcista para la carne, pensar en un novillo cercano a los seis dólares siempre le parecía una proyección arriesgada.

            Sin embargo, sostuvo que la realidad terminó mostrando una fortaleza mayor de la esperada.

            “Creo que el acuerdo con la Unión Europea es un cambio cualitativo que a veces el productor no se da cuenta de la gran magnitud que tiene”, afirmó.

            Para el analista, la diversificación de destinos constituye uno de los factores que puede permitir que los actuales niveles de precios se mantengan durante un período prolongado.

            “Hay alternativas: está Estados Unidos, está Europa, está Israel y están otros mercados”, explicó, destacando que esa diversificación permite amortiguar situaciones puntuales que anteriormente podían tener un impacto mucho mayor sobre la industria frigorífica.

            “Tenemos que evitar que el problema sea interno”
            Blasina puso especial énfasis en el desafío sanitario y, particularmente, en la situación de la garrapata.

            Consideró que el principal riesgo para la continuidad del actual escenario no necesariamente está en factores externos, sino en aquellos problemas que Uruguay puede evitar o corregir desde dentro.

            “El principal riesgo es lo que tenemos que evitar, porque básicamente lo que le puede quitar continuidad a este momento no son factores externos, sino factores internos que, en definitiva, dependen de nosotros”, sostuvo.

            En ese sentido, remarcó que la inocuidad de la carne será cada vez más determinante a medida que Uruguay acceda a mercados de mayor valor.

            “Nadie quiere comprar una colita de cuadril y que tenga restos de productos veterinarios. Mercados que pagan más también exigen más”, afirmó.

            Por eso, entendió que el país debe estar a la altura de la oportunidad comercial que tiene por delante.

            El desafío de la garrapata
            Consultado sobre la problemática de la garrapata y las medidas que se vienen impulsando desde la institucionalidad agropecuaria, Blasina reconoció que se trata de un desafío sanitario de enorme complejidad.

            “Es un desafío importantísimo, es tremendamente difícil”, señaló.

            Si bien aclaró que no es veterinario y que no pretende evaluar técnicamente la política sanitaria, destacó la capacidad de los equipos técnicos uruguayos y planteó la necesidad de fortalecerlos.

            Mencionó, entre otros especialistas, a Alejo Menchaca y Pablo Parodi, señalando que Uruguay cuenta con técnicos de “muy alto nivel” trabajando tanto en las medidas urgentes como en alternativas de mediano plazo.

            “Me parece que son pocos soldados para una guerra muy difícil”, resumió.

            Blasina consideró que la búsqueda de soluciones debe ir más allá del uso exclusivo de productos químicos y apostar al desarrollo de nuevas herramientas, incluyendo vacunas.

            “Me niego a creer que la garrapata nos gana. Se supone que la especie más inteligente de las dos somos nosotros”, expresó.

            Para Uruguay, agregó, no sería conveniente asumir la presencia de la garrapata como una situación permanente y resignarse a convivir con ella sin buscar una solución de fondo.

            “Somos un país de nicho donde lo que tenemos que vender es excelencia a alto precio. No tenemos otra opción que encarar esa batalla”, afirmó.

            ¿Cuánto pueden durar los actuales precios de la carne?
            Ante la pregunta sobre cuánto tiempo podrían mantenerse valores de cinco o seis dólares por kilo de novillo, Blasina fue optimista.

            “Si no tenemos problemas de inocuidad, yo no veo razones por las cuales en los próximos dos años esto cambie”, sostuvo.

            Consideró que, más allá de que los seis dólares puedan no mantenerse permanentemente, Uruguay podría moverse en una franja elevada de precios, incluso entre cinco y seis dólares, respaldado por una combinación de factores internacionales.

            Entre ellos mencionó la posibilidad de que Europa amplíe su cuota, una eventual menor presencia de Brasil en determinados mercados y el déficit de oferta de carne que presenta Estados Unidos.

            También destacó las condiciones obtenidas por Uruguay en China. “China nos dio una cuota muy favorable, muy generosa en relación a lo que producimos”, señaló.

            Pero, además, planteó que Uruguay debe construir un diferencial propio basado en sus atributos productivos.

            “Tenemos que persistir en construir un precio Uruguay, destacando el campo natural, la matriz energética limpia, la protección al monte nativo y una biodiversidad importante”, afirmó.

            A eso sumó la trazabilidad y el cumplimiento de las exigencias europeas vinculadas a la libre deforestación.

            Aceites y granos: una conjunción alcista
            En materia agrícola, Blasina observó un panorama particularmente favorable para los aceites.

            “En los aceites hay un panorama muy parecido al de la carne”, explicó, al considerar que existe una situación estructural de demanda que se ve acentuada por la guerra y por la transición energética mundial.

            Los aceites vegetales, explicó, dejaron de ser únicamente alimentos para transformarse también en materia prima para combustibles sustentables de aviación.

            En ese contexto, destacó las oportunidades para cultivos como colza, carinata y girasol, además de la propia soja.

            A su entender, mientras continúe la guerra entre Rusia y Ucrania, los mercados de aceites y trigo seguirán encontrando fundamentos alcistas.

            “Cada semana que persiste la guerra se mantiene una lógica alcista para todos los aceites y para el trigo”, afirmó.

            También incluyó al maíz dentro de los productos que pueden verse afectados por la situación en Ucrania.

            Y sumó otro elemento climático: el fenómeno de El Niño.

            “La conjunción de guerra y de este Niño, que es el más grande en siglos, es una conjunción alcista, claramente”, sostuvo.

            Arroz: el gran rezagado
            Respecto al arroz, Blasina consideró que continúa siendo el producto que viene más rezagado dentro del conjunto de los granos, aunque observa posibilidades de recuperación.

            El fenómeno de El Niño podría generar dificultades en algunas de las principales zonas productoras de Asia, mientras que también existen factores vinculados al área sembrada en Brasil y Estados Unidos.

            “Brasil va a tener una zafra con menos área, Estados Unidos va a tener menos área y hay que ver si El Niño permite sembrar normalmente”, explicó.

            Por eso, entiende que existe espacio para una recuperación del precio.

            No obstante, marcó una diferencia respecto a trigo y aceites: el arroz no está directamente impactado por la guerra entre Rusia y Ucrania con la misma intensidad.

            Un mundo geopolítico sin reglas claras
            Blasina también analizó el escenario internacional y el impacto que puede tener sobre un país pequeño y abierto como Uruguay.

            Definió el actual contexto como un mundo con “muchas amenazas y también oportunidades”.

            En ese sentido, consideró que las políticas arancelarias impulsadas por Donald Trump terminaron acelerando determinadas negociaciones comerciales de otros países y regiones.

            “Si no fuera por las políticas erráticas de Trump, sobre todo en materia de aranceles y agresivas hacia Europa, no tendríamos este acuerdo con la Unión Europea”, sostuvo.

            A su entender, otros países están buscando alternativas y acuerdos que permitan garantizar reglas de juego más previsibles.

            Para Uruguay, esto abre oportunidades, aunque también genera riesgos.

            “Para un país chico como Uruguay eso es muy peligroso, pero al mismo tiempo creo que logramos Unión Europea, logramos los países del EFTA del norte de Europa y vamos a lograr seguramente Canadá”, afirmó.

            También planteó que Uruguay podría avanzar hacia nuevos mercados del Pacífico.

            “En estos próximos dos años podemos entrar en el Pacífico, que sería otro salto cualitativo”, señaló.

            El cambio climático, una advertencia para el productor

            Finalmente, Blasina puso el foco sobre uno de los temas que considera centrales para el futuro del agro: el cambio climático.

            “El cambio climático hay que tomárselo en serio, sobre todo si uno es productor agropecuario”, afirmó.

            Según explicó, los productores deben prepararse para una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos.

            “No es casualidad, no es azar”, sostuvo al referirse a la magnitud del actual fenómeno de El Niño y al aumento de las temperaturas de los océanos.

            Para Blasina, la discusión no debería centrarse solamente en sí siempre hubo sequías o inundaciones, porque efectivamente las hubo, sino en la frecuencia con que estos fenómenos comienzan a repetirse.

            “Lo importante es ver la frecuencia con la que se dan, y la frecuencia tendencialmente va a ser cada vez mayor”, afirmó.

            En ese escenario, también observó dificultades crecientes para desarrollar seguros climáticos privados para el sector agropecuario.

            “Las compañías aseguradoras no toman seguro por clima porque saben que cada vez les sale más caro”, explicó.

            Su mensaje para los productores fue claro: independientemente de las discusiones políticas o científicas, el clima debe ser incorporado cada vez más como una variable central de la gestión productiva.

            “Hay que prepararse para el mayor Niño que hayamos tenido, pero también hay que prepararse porque puede venir una Niña en la primavera que viene”, concluyó.

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