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4 de febrero de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
A menos de un mes del Campeonato Mundial de Esquila, Uruguay vuelve a decir presente en la máxima cita internacional del rubro. La edición 2026 se desarrollará del 4 al 7 de marzo en el Masterton War Memorial Hall de Nueva Zelanda, con la participación de cerca de 30 países, y entre los representantes celestes estará Helder Canto, esquilador de Baltasar Brum, con casi tres décadas de trayectoria en el oficio junto a Alexis Baldassari..
“Comencé a los 15 años… mi sueño siempre fue ser esquilador”, cuenta Helder, recordando sus inicios en una zona netamente ovejera, donde “lo que más veía era máquina y esquila”. Ese contacto temprano con el trabajo rural marcó su destino.
Su vocación fue tan fuerte que, siendo menor de edad, cruzó fronteras para ganar experiencia. “Me escapé de mi madre en diciembre, cumplía los 18 en enero y me fui a Paraná en Argentina, fui a Tierra del Fuego”, relata entre risas, reflejando el sacrificio y la determinación de aquellos primeros años.
Hoy, con 44 años y “de toda la vida en el rubro”, combina la esquila con otros trabajos, consciente de la zafralidad del sector: “tres meses acá, tres meses en Europa… pero no da para vivir solo de eso”.
Un camino de competencia internacional
El recorrido competitivo de Canto incluye logros destacados: en 2023 ganó el Nacional de Brasil y en 2024 el Internacional de Argentina. “Es un trabajo que a mí me apasiona… es profesión”, afirma.
El antecedente más cercano fue el Mundial de Escocia 2023, donde la delegación uruguaya dejó una muy buena imagen. “Uruguay había hecho muy buen papel, se estaban mirando con otros ojos”, explica. De hecho, el país logró meterse entre los 12 primeros, asegurando su lugar en la próxima edición.
“Comienza como un sueño, pero después pasa a ser un compromiso. Uno quiere dejar en lo más alto la bandera de nuestro país”, resume.
Competir entre potencias
En estos certámenes, Uruguay se mide con gigantes de la producción ovina y la esquila, como Nueva Zelanda, Australia y Escocia. “Ellos están en un nivel muy grande tanto en producción ovina como en esquiladores. Para llegar nosotros a competir con ellos ya es un gran logro”, reconoce.
En Escocia las pruebas se realizaron mayoritariamente con razas carniceras, distintas a la tradición lanera uruguaya, lo que exigió adaptación técnica y reglamentaria.
El desafío económico
Más allá de la competencia, el gran obstáculo es el financiamiento del viaje. “Los pasajes de ida y vuelta los conseguimos por medio del ministro Alfredo Fratti y el INAC, pero allá tenemos que costearnos los traslados, el hotel y todos los gastos, no podemos ir con lo puesto”, explica.
Durante la estadía deberán cubrir alojamiento, alimentación, entrenamientos, vestimenta formal para el desfile inaugural y ropa de competencia, además de los traslados internos. “Vivimos el día a día… todo va sumando, todo es un gasto”, resume.
Por eso, junto a su compañero Alexis Baldassari, vienen organizando actividades para recaudar fondos -que hasta el momento son mínimos- incluyendo un campeonato de esquila en Baltasar Brum, y apelan al apoyo de productores e instituciones. “Queremos hacer las cosas bien. Es representar al país”, remarca.
Orgullo ovejero
Para Helder, el viaje tiene un significado que trasciende lo personal. Es una vidriera para todo el sector.
“Uruguay está contando con un profesionalismo de esquiladores muy alto y también con productores que se han profesionalizado mucho. Lamentablemente nos está faltando la materia prima, porque tenemos menos ovejas”.
Con esperanza, agrega: “Ojalá esto cambie, porque la oveja es una mano de obra muy importante para el uruguayo”.
Cómo colaborar
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse directamente con Helder al 098 452 856. Mientras tanto, el objetivo está claro: “Vamos a dejar todo, a poner toda la carne en el asador para quedar bien vistos”.
Desde Baltasar Brum hasta Nueva Zelanda, el sueño sigue intacto. Y esta vez, con la celeste puesta.





