
La Unión Europea suspende las importaciones de carne brasileña por incumplimientos sanitarios
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4 de septiembre de 2026Por Martín Ferreira Pinto @tinchoferreirapinto
La suspensión de las importaciones de carne y otros productos de origen animal procedentes de Brasil por parte de la Unión Europea genera creciente preocupación en el sector productivo brasileño, particularmente en Rio Grande do Sul.
Desde este jueves 3 de septiembre, Brasil deja de acceder al mercado europeo con determinados productos de origen animal, entre ellos carne bovina, aves y huevos, debido al incumplimiento de las nuevas exigencias establecidas por la Unión Europea en materia de uso de antimicrobianos.
Para la Federación Brasileña de Asociaciones de Criadores de Animales de Raza (Febrac), la situación representa una preocupación importante y expone una falla en la respuesta de las autoridades brasileñas frente a una reglamentación que, según recordó la gremial, era conocida desde hacía varios años.
En plena Expointer en Esteio, en diálogo con Jose Arthur Martins vicepresidente de Febrac, señaló que la medida preocupa especialmente porque otros países del Mercosur lograron cumplir con las exigencias y mantener su acceso al mercado europeo.
“Fue una exigencia de la Unión Europea que fue atendida por nuestros hermanos uruguayos, argentinos y paraguayos, pero Brasil, por alguna falla o falta de atención, no atendió esa exigencia”, señaló.
El riesgo va más allá del 8%
Uno de los principales aspectos señalados por Febrac es que, aunque el mercado europeo representa aproximadamente el 8% de las exportaciones brasileñas de proteína bovina, su importancia va mucho más allá del volumen.
Martins explicó que Europa es un mercado que paga un diferencial por determinados productos de mayor calidad y que sus exigencias sanitarias suelen convertirse en referencia para otros compradores internacionales.
“Es un 8%, pero es un mercado que paga mejor y que reconoce la calidad de esa carne. Además, el modelo de exigencias de la Unión Europea es seguido por otros compradores”, explicó.
La preocupación central está relacionada con la posibilidad de que otros grandes mercados comiencen a adoptar condiciones similares.
Brasil tiene entre sus principales destinos compradores a países de Asia, Estados Unidos y otros mercados internacionales. Para Febrac, si alguno de esos destinos decide adoptar las mismas exigencias europeas, el impacto podría multiplicarse.
“Hoy tal vez no están exigiendo esas condiciones, pero en algún momento pueden comenzar a hacerlo. Y ahí ese 8% puede dejar de ser solamente 8% y transformarse en un problema mucho mayor”, advirtió el dirigente.
Febrac responsabiliza al Ministerio de Agricultura
Desde la Federación apuntaron directamente a la demora de las autoridades brasileñas en la adecuación de la legislación y los sistemas de fiscalización.
Martins sostuvo que la responsabilidad recae principalmente sobre el Ministerio de Agricultura y Pecuaria de Brasil, organismo encargado de orientar, fiscalizar y establecer las condiciones necesarias para la exportación de productos de origen animal.
“La responsabilidad es del Ministerio de Agricultura. La orientación, la fiscalización y la legislación para la exportación de productos brasileños dependen del Ministerio y, en este caso, se dejó pasar demasiado tiempo”, afirmó.
La crítica coincide con el posicionamiento oficial difundido por Febrac, que recuerda que la Unión Europea inició este proceso en mayo de 2023 y otorgó un período de adaptación hasta septiembre de 2026.
Mientras Uruguay, Argentina y Paraguay realizaron las adecuaciones correspondientes, Brasil no logró cumplir con todos los requisitos dentro del plazo establecido.
Una preocupación especial en Rio Grande do Sul
La situación genera particular inquietud en Rio Grande do Sul, donde los sistemas de producción ganadera tienen importantes similitudes con Uruguay.
Martins destacó que gran parte de la ganadería riograndense se desarrolla con animales criados a campo, bajo sistemas extensivos y con una baja utilización de antimicrobianos.
“Tenemos un sistema de producción muy parecido al de Uruguay. Los animales son criados a campo y el uso de antimicrobianos no es algo habitual en nuestros sistemas”, sostuvo.
Sin embargo, la suspensión europea alcanza a Brasil en su conjunto y no diferencia entre regiones o sistemas productivos.
Para Febrac, esto termina penalizando también a productores que trabajan bajo modelos productivos que, según la entidad, ya se encuentran alineados con las condiciones que busca el mercado europeo.
¿Una certificación diferenciada para Rio Grande do Sul?
Consultado sobre la posibilidad de desarrollar una certificación específica para Rio Grande do Sul, teniendo en cuenta las características de su producción ganadera, Martins consideró que sería una alternativa interesante, aunque reconoció que se trata de un proceso complejo.
“Sería excelente contar con una certificación diferenciada para nuestro producto, pero es un trabajo mucho más grande. Primero hay que avanzar con el Ministerio de Agricultura y después negociar con los compradores”, explicó.
El dirigente destacó que Uruguay cuenta con ventajas importantes en materia de certificación y acceso comercial debido a la escala de su territorio y a los acuerdos que el país ya ha logrado construir con sus mercados compradores.
“Uruguay es prácticamente del tamaño de un estado brasileño y tiene un producto muy bien certificado, reconocido y con mercados ya establecidos. Para Brasil, por su tamaño y estructura federal, es un proceso mucho más complejo”, señaló.
La posibilidad de diferenciar regionalmente la carne riograndense es una alternativa que podría comenzar a analizarse, especialmente teniendo en cuenta la similitud de los sistemas productivos con Uruguay.
Una pérdida que podría extenderse en el tiempo
Para Febrac, el desafío inmediato será lograr que el gobierno brasileño acelere los mecanismos necesarios para recuperar el acceso al mercado europeo.
Sin embargo, Martins reconoció que, aún con una reacción rápida de las autoridades, el proceso no será inmediato.
“Ahora el Ministerio tendrá que correr detrás de la situación e intentar revertirla lo más rápido posible, pero aunque se actúe rápidamente, llevará tiempo recuperar la posibilidad de exportar nuevamente”, sostuvo.
La entidad emitió un documento público y continúa siguiendo la evolución del tema. Además, busca coordinar acciones con otras organizaciones del sector para aumentar la presión sobre las autoridades brasileñas.
“El objetivo es que el Ministerio tome las medidas necesarias lo más rápido posible. Son 8%, pero representan mucho dinero y, sobre todo, existe la preocupación de que otros mercados puedan seguir el mismo camino”, afirmó Martins.
La suspensión europea vuelve a poner en evidencia la importancia de anticiparse a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.
Para Brasil, recuperar el acceso será ahora una prioridad. Para Uruguay, Argentina y Paraguay, que lograron adecuarse a la normativa, la situación puede generar nuevas oportunidades comerciales, aunque también confirma que las exigencias sanitarias y de certificación tendrán cada vez mayor peso en el comercio mundial de carnes.





